Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sociedad. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de mayo de 2007

A votar

Mi abuelo era un hombre callado y sabio (algo que casi siempre va unido), nos abroncaba cada vez que dábamos muestras públicas de nuestras ideas o preferencias políticas. Había vivido tiempos muy difíciles y no le gustaba que a nadie de su familia se le asociara con determinadas ideas. En ese sentido toda la familia, que es muy larga, le hemos dado muchísimos disgustos.

En una ocasión me tocó recibir su "bronca", siempre que hay elecciones recuerdo sus palabras:

Lo importante es el voto, cualquier cosa que hagas o digas da exactamente igual, lo que cuenta al final es ir votar.

No sean ustedes idiotas, sigan el consejo de mi abuelo y vayan a votar.

P.S.:  Sirva esto como pequeño homenaje a un hombre (y una generación) irrepetible ¡Va por usted maestro!

jueves, 3 de mayo de 2007

La torre de marfil

Uno de los fenómenos sociales que siempre me ha llamado más la atención,
es el que yo llamo "la torre de marfil". Seguramente esté bastante
estudiado en sociología y tenga un nombre más apropiado.

Las normas que organizan nuestras vidas, en ocasiones se ven superadas, 
llega entonces el momento de cuestionarlas y si es necesario, cambiarlas. 
Es entonces cuando nos encontramos con la torre de marfil, la resistencia al cambio.

A veces es comprensible, hay fuertes intereses creados y quien está en
una situación privilegiada intenta mantenerla usando todos los medios a su alcance.
Otras muchas no es así, es sólo que las cosas se han hecho así toda la vida,
el cambio implicaría admitir haber estado instalados en el error, y supondría ceder,
algo que casa muy mal con la autoridad. Cualquier acción que cuestione 
la forma establecida de hacer las cosas será reprimida con crudeza, 
porque es un atentado contra la propia autoridad, el miedo hace el resto.

Esa torre de marfil nos convierte en pequeños tiranos, incapaces de ver
más allá de nuestras almenas, temerosos del cambio y dispuestos a 
atajarlo a la mínima expresión. 

PS: Con este tema siempre me viene a la mente  Alguien voló sobre el 
nido del cuco
, en un tono más humorístico recomiendo Dogma.

domingo, 8 de abril de 2007

Soy de izquierdas?

Me estoy replanteando mi ideología.

Soy de izquierdas por herencia y en una doble vertiente:
Mi padre, trabajador de la industria, hijo de campesinos pobres como ratas y de la tardía revolución industrial de este país, es un socialista de los de toda la vida.
Mi madre, ama de casa, perteneciente a una familia de emprendedores de ideología más liberal, está marcada por el asesinato de su abuelo a manos de la represión franquista. Esto la convierte en antifranquista primero y en socialista después.

Les fué bien, progreso económico a través de la lucha sindical y progreso social a través del partido.
Y a mi me fué bien con ellos, la herencia se convierte en convicción.

Hasta que llegó el crack de los 90, el final del gobierno de Felipe González y el ascenso de Jose María Aznar me dejó sumido en una crisis ideológica. Independientemente de los escándalos y la corrupción, había pequeños detalles como que la izquierda liberalizara el mercado laboral y que en algunos temas ellos nos adelantaban… por la izquierda!!!.

Mientras mi partido se encontraba a si mismo, me dió tiempo de coger aprecio a algunos políticos de derechas y a dudar (ideológicamente) de algunos de izquierdas.

En estas estaba cuando a Jose María Aznar le dió por mostrar su cara menos amable y descubrimos a un señor de León que venía con nuevas ideas para un partido viejo.

Las cosas volvían a su sitio original, pero como a Frodo o a Ulíses, el viaje me ha cambiado. Ya no se si soy de izquierdas , soy de derechas o todo lo contrario.

Actualización 12-04-2007: don Germán Yanke reflexiona sobre la leyenda negra de la derecha. Le matizo aquí.

sábado, 7 de abril de 2007

Nuestra revolución

I amar prestan aen, han manthon ne nen, han manthon ne chae, a han noston ne wilith
(el mundo ha cambiado, lo siento en la tierra, lo siento en el agua, lo huelo en el aire)

Las palabras de Barbol en "El señor de los anillos" ilustran perfectamente lo que nos está tocando vivir. No me refiero al cambio climático que sin duda preocuparía mas al venerable Ent, hablo de la revolución digital.

Ciudadanos anónimos (mas o menos), tienen más credibilidad y relevancia que medios e instituciones con más recursos y que nunca deberían de haber perdido esa credibilidad.

De momento parece que triunfan las buenas ideas y además honradas… ¿Será siempre así?  ¿Aceptarán los privilegiados que derribemos su sistema e impongamos un nuevo orden? ¿el nuevo orden será mejor?.  
No creo que las buenas ideas vayan a ser siempre las más populares, pero estarán ahí para quien las quiera aprovechar. 
Tampoco creo que los privilegiados cedan su control del sistema 
por las buenas, esperaba que esto fuera una evolución, pero de momento… hay que tomar la bastilla.
Lo que si veo es un futuro mejor.

Si todo el conocimiento e información están a la distancia de un click, ¿no se os ocurren un millón de cosas que cambiar?

Actualización: Contundente y realista David Bravo, Tiempos modernos
 

viernes, 6 de abril de 2007

No entiendo lo de las procesiones de semana santa

No es que me molesten, soy tolerante con cualquier manifestación o celebración pública del tipo que sea, yo he hecho botellón y la verdad esta gente es más cívica.

No es porque se venere a algo en lo que no creo, hemos de ser libres para tener nuestras propias creencias y para manifestarlas públicamente.

No es que esa veneración les lleve a un estado de emoción no descriptible. Ayer sentí lo mismo al inaugurar este sitio.

No es porque sea un acto aburrido, a mi me emociona un discurso político.

Y tampoco es que me molesten las contradicciones de la iglesia, ni de los cofrades. Yo mismo he traicionado a mis valores en alguna que otra ocasión. Para esto la iglesia católica me ha legado su mejor avance: El perdón de los pecados, otro día hablaré de ello.

Así que en estas estamos, ellos haciendo penitencia para obtener el perdón de sus pecados y yo intentando entender algo con lo que he convivido durante años y que me sigue resultando muy ajeno.